La Unión Europea y Australia cerraron en marzo de 2026 su tratado de libre comercio tras casi una década de tira y afloja. Pero ocho meses después sigue sin entrar en vigor: en Australia el Gobierno no tiene los votos en el Senado y en Europa el campo se ha puesto en guardia. Te contamos en qué punto está, qué gana España y qué es lo que temen las organizaciones agrarias.
En qué punto está el acuerdo
El texto está cerrado desde el 24 de marzo de 2026, según la Comisión Europea. Lo que falta es la ratificación de las dos partes. En Australia, el Gobierno laborista prevé llevarlo al Parlamento a comienzos de 2027, pero la oposición conservadora y los propios ganaderos piden rechazarlo por considerar insuficiente el acceso logrado para su carne, y sin sus votos la ley no sale del Senado, según ha explicado The Guardian. El ministro de Comercio, Don Farrell, ha avisado de que no hay margen para renegociar: «o aceptamos esta oferta o la rechazamos». En la UE necesita el visto bueno del Parlamento Europeo y de los Gobiernos.
El acuerdo eliminaría los aranceles al 98% de las exportaciones australianas a la UE y a prácticamente todo lo que Europa vende allí, un mercado donde la UE ya tiene un superávit agroalimentario de unos 2.300 millones de euros al año. Además, refuerza la cooperación en minerales críticos, la baza que Australia usó en la negociación.
Qué gana el campo español
Más de lo que parece. Australia pone a cero los aranceles de todos los agroalimentarios europeos: el vino (327 millones de euros de exportación europea al año, con un 5% actual), los quesos (249 millones y un arancel equivalente al 11%), la pasta, el chocolate, el aceite y las conservas vegetales, según la ficha oficial de la Comisión.
Además, Australia adoptará por primera vez un sistema de protección de indicaciones geográficas: el tratado blinda 165 denominaciones agroalimentarias europeas, entre ellas el Queso Manchego, y 231 de bebidas espirituosas. Para un país como España, que vive de sus marcas de origen (vino, cava, aceite, jamón), es la parte más valiosa del pacto: nadie podrá vender en Australia un «queso manchego» que no lo sea.

Y qué es lo que teme
La contrapartida: la UE abre su mercado a la carne australiana. El vacuno tendrá un acceso garantizado de 35.000 toneladas al año (30.600 de ellas nuevas, casi ocho veces lo anterior) y el ovino, de 30.851 toneladas (25.000 nuevas, cinco veces más). Aunque la Comisión lo presenta como cantidades limitadas frente al consumo europeo, el sector español no lo ve así: COAG ha calificado el acuerdo de «traición» a agricultores y ganaderos, y la cadena agraria mira con especial temor al ovino, un sector ya castigado en España que coincidirá en el lineal con cordero australiano más barato, según EFEAgro. ASAJA critica que Bruselas abra la puerta a más importaciones con el campo europeo bajo presión.
Qué sigue ahora
La pelota está en las capitales. En Canberra, el Gobierno negocia con los verdes y los independientes los votos que le faltan en el Senado para el primer trimestre de 2027. En Bruselas, el Parlamento Europeo y el Consejo deben dar su aprobación, y ahí el lobby agrícola (con Francia y Polonia a la cabeza históricamente) intentará recortar. Si alguna de las dos partes dice que no, una década de negociación se iría al traste y habría que empezar de cero.
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Fuentes: Comisión Europea (página y ficha del acuerdo UE-Australia), The Guardian, EFEAgro, COAG y ASAJA.

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