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Una investigación independiente pide cancelar los submarinos de AUKUS; el Gobierno australiano mantiene el plan

El informe impulsado por Peter Garrett y el exjefe de la defensa Chris Barrie cuestiona el coste y la autonomía estratégica. Sus recomendaciones no son una decisión oficial ni la conclusión de una comisión parlamentaria.

El USS Virginia sale de la base de New London en agosto de 2013. Archivo: no es una entrega a Australia. Foto: Jason J. Perry / U.S. Navy, dominio público.
El USS Virginia sale de la base de New London en agosto de 2013. Archivo: no es una entrega a Australia. Foto: Jason J. Perry / U.S. Navy, dominio público.


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Una investigación independiente financiada con donaciones ha pedido este miércoles que Australia abandone el componente de submarinos nucleares del pacto AUKUS con Estados Unidos y el Reino Unido. El Gobierno australiano, sin embargo, mantiene el programa como parte central de su política de seguridad nacional. La publicación abre un nuevo episodio de la disputa sobre el acuerdo; no anuncia su cancelación.

El informe, titulado Surrendering Australia: the AUKUS Deception, está encabezado por el exministro laborista Peter Garrett y el almirante retirado Chris Barrie, antiguo jefe de la defensa. Según las informaciones publicadas este 4 de noviembre por AAP y The Guardian, sus promotores piden terminar con el plan de submarinos y revisar el marco de cooperación tecnológica.

Conviene distinguir quién habla. La AUKUS Public Inquiry es una iniciativa independiente, no una investigación encargada por el Ejecutivo ni una comisión del Parlamento. Sus conclusiones expresan la valoración de sus responsables y de las pruebas que han reunido. El propio informe reclama nuevas investigaciones oficiales, entre ellas una royal commission, una comisión formal de investigación con facultades propias.

Coste, dependencia y capacidad militar

Los autores cuestionan si el programa ofrece a Australia una capacidad militar adecuada a cambio de su coste y de la dependencia de sus socios. Barrie defiende abandonar el plan y rehacer el proceso de decisión sobre seguridad nacional. Garrett sostiene que no ha existido una revisión suficiente de un compromiso que condicionará recursos públicos durante décadas.

La investigación recibió más de mil aportaciones y se financió con unos 220.000 dólares australianos en donaciones, según The Guardian. La cifra de hasta 368.000 millones de dólares australianos que aparece en la cobertura de AAP y del diario británico corresponde al coste estimado del programa, no a dinero desembolsado de una sola vez.

Hay que separar además las estimaciones de sus autores de las cifras oficiales. La investigación calcula un coste adicional de 180.000 millones de dólares australianos para gestionar los residuos nucleares. The Guardian señala que no se ha publicado una estimación oficial equivalente. Presentar esa cantidad como una factura reconocida por el Gobierno atribuiría a la Administración una cifra que procede del informe crítico.

Construcción del Virginia en Groton, abril de 2003. Archivo. Foto: U.S. Navy, dominio público.
Construcción del Virginia en Groton, abril de 2003. Archivo. Foto: U.S. Navy, dominio público.

La respuesta del Gobierno

Un portavoz del ministro de Defensa, Richard Marles, respondió este miércoles que AUKUS sigue siendo un pilar central de la política de seguridad del Ejecutivo de Anthony Albanese. Según la respuesta recogida por The Guardian, el Gobierno considera que Australia necesita unas fuerzas armadas con mayor capacidad de proyección para defender el país y contribuir a la seguridad regional.

El programa tiene dos grandes componentes. El primero aborda la adquisición de submarinos de propulsión nuclear; el segundo, la cooperación en capacidades y tecnologías de defensa. Propulsión nuclear no significa armamento nuclear: el itinerario oficial anunciado por los tres socios describe submarinos de armamento convencional.

La petición de revisar el segundo componente tampoco equivale a que sus participantes hayan acordado modificarlo. En este momento hay una recomendación de los promotores de la investigación y una defensa explícita del pacto por parte del Gobierno.

Qué cambia con este informe

La novedad es una crítica organizada que reúne testimonios y propuestas de control sobre un programa a largo plazo. No cambia por sí sola contratos, compromisos entre países ni decisiones presupuestarias. Tampoco demuestra que Australia haya renunciado a recibir submarinos.

El asunto pendiente es político: si el Gobierno o el Parlamento asumen alguna de las revisiones solicitadas y cómo justifican los costes, los plazos y la autonomía de uso de la futura flota. El desacuerdo seguirá abierto mientras la recomendación de los críticos y la posición del Ejecutivo apunten en direcciones opuestas.

Fuentes

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