La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó el 3 de noviembre una nueva edición de sus recomendaciones de diagnóstico de la tuberculosis. La guía reúne las orientaciones sobre detección de la infección, la enfermedad y la resistencia a los medicamentos, e incorpora una nueva clase de pruebas que permiten acercar el diagnóstico a los niveles periféricos del sistema sanitario.
La actualización incluye los hisopos de la lengua como nuevo tipo de muestra para examinar a personas que no pueden producir esputo. También introduce la agrupación de muestras de esputo para diagnosticar tuberculosis y resistencia a la rifampicina en entornos con restricciones excepcionales de recursos, una estrategia con la que la OMS busca mejorar la eficiencia y reducir costes.
Productos recomendados y aplicación en los centros
La recomendación amplía las opciones de los programas de tuberculosis, aunque su disponibilidad dependerá de la implantación en cada sistema sanitario. La publicación no anuncia un suministro universal de los nuevos dispositivos.
La guía se acompaña de un sitio web con las clases de diagnóstico y los productos recomendados, además de su situación de precalificación por la OMS. La lista se actualizará a medida que evolucione el mercado y nuevas pruebas alcancen esa precalificación. La organización prepara orientaciones operativas complementarias para los próximos meses.

El diagnóstico temprano, una prioridad regional
La actualización mundial llega después de que los Estados de la Región de Asia Sudoriental de la OMS acordaran en septiembre reforzar la detección temprana. El compromiso combina la atención habitual con la búsqueda activa de casos entre poblaciones de alto riesgo o con dificultades para acceder a los servicios, y un mayor uso de pruebas rápidas recomendadas por la organización.
Según los datos de 2024 citados por la OMS en esa reunión, la región registró unos 3,68 millones de nuevos casos, aproximadamente el 34% del total mundial, y unas 433.000 muertes. Alrededor de 150.000 personas desarrollaron tuberculosis multirresistente o resistente a la rifampicina.
La región había reducido la incidencia un 16% desde 2015 y las muertes un 23%. Aun así, la OMS advierte de que esos avances son insuficientes para alcanzar las metas de 2030: reducir los nuevos casos un 80% y las muertes un 90% respecto a 2015.
El coste de la enfermedad para las familias
Casi el 44% de los hogares afectados afrontaba costes catastróficos, proporción superior al 80% entre los afectados por tuberculosis resistente a medicamentos. En 2024, la respuesta regional contó con unos 900 millones de dólares frente a unas necesidades estimadas de 3.000 millones.
Los Estados acordaron reforzar la protección financiera, el apoyo nutricional y comunitario y el acceso al tratamiento de la tuberculosis resistente. También apostaron por integrar estos servicios en la atención primaria y mejorar la cooperación transfronteriza para mantener la atención a migrantes y poblaciones móviles. La ampliación del diagnóstico forma parte de esa respuesta, junto a la prevención y el tratamiento.
Fuentes
- Nueva guía de diagnóstico, OMS, 3 de noviembre
- Compromisos y datos regionales, OMS, 9 de septiembre
- Bacilos acidorresistentes vistos al microscopio. Archivo, 26 de abril de 2015; imagen ilustrativa de laboratorio, no una prueba de los nuevos dispositivos ni de un caso actual. Foto: Microrao, CC BY-SA 4.0. Sin recorte.
- Investigadoras en el National Cancer Institute de Estados Unidos. Archivo, 2008; contexto de trabajo de laboratorio, no muestra un estudio de tuberculosis ni las nuevas pruebas. Foto: Rhoda Baer / NCI, dominio público. Sin recorte.
- Licencia de la fotografía 1
- Licencia de la fotografía 2

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