UNICEF ha expresado su alarma por los informes de que tres niños murieron y otros cinco resultaron heridos cuando un ataque aéreo alcanzó una escuela del municipio de Loikaw, en el estado de Kayah, Myanmar. El comunicado de la agencia, publicado el 3 de noviembre, sitúa el ataque el sábado, 31 de octubre, y señala que el centro atendía a niños y familias desplazadas.
La nota no identifica al responsable. La agencia denuncia que los menores están muriendo y sufriendo heridas en lugares donde deberían estar protegidos, entre ellos escuelas e instalaciones sanitarias, en un país marcado por la guerra civil que siguió al golpe de Estado de 2021.
También una instalación sanitaria en Rakhine
UNICEF recoge informes de otros ataques aéreos durante el fin de semana en el estado de Rakhine. Uno de ellos alcanzó una instalación sanitaria temporal y habría matado a un recién nacido y a trabajadores sanitarios. La agencia no concreta un balance completo para ese ataque.
Su llamamiento se dirige a todas las partes del conflicto: les pide cumplir sus obligaciones conforme al derecho internacional humanitario y proteger a los niños, las escuelas, los centros sanitarios y las demás infraestructuras civiles de las que dependen las familias.
La educación, bajo la presión del desplazamiento
El ataque de Loikaw golpea a una comunidad ya desplazada. En su informe sobre el primer semestre de 2026, UNICEF estimaba que 3,4 millones de niños necesitaban con urgencia apoyo educativo en Myanmar. Kayah y Rakhine figuraban entre las zonas donde crecía la demanda de oportunidades de aprendizaje para menores desplazados o fuera de la escuela.
El informe describe centros dañados, falta de materiales y docentes, y deficiencias en los servicios de agua y saneamiento. A ello se suman las dificultades económicas de las familias y el aumento de costes, que elevan el riesgo de abandono escolar, especialmente entre adolescentes.
A finales de junio, casi 3,8 millones de personas estaban desplazadas dentro del país, según los datos recogidos en ese documento. El plan humanitario de 2026 calculaba que 16,2 millones de personas, entre ellas 4,9 millones de niños, necesitaban asistencia.
Asistencia con dificultades de acceso y financiación
UNICEF afirma que trabaja con sus socios para evaluar las necesidades y coordinar el apoyo a las familias afectadas por los ataques. Esa respuesta se desarrolla en un país donde las hostilidades, las restricciones de movimiento, las minas y los cortes de carreteras dificultan la asistencia humanitaria.
Durante la primera mitad del año, la agencia y sus socios apoyaron la educación de unos 473.000 niños y establecieron o mantuvieron 522 espacios temporales de aprendizaje. Su informe de mitad de año advertía de que faltaba el 64% de los fondos solicitados para la respuesta de 2026.
Fuentes
- Comunicado sobre Loikaw y Rakhine, UNICEF, 3 de noviembre
- Resumen de Naciones Unidas, 3 de noviembre
- Informe humanitario del primer semestre de 2026, UNICEF
- Mercado de Loikaw, Myanmar. Archivo, 25 de agosto de 2019; no muestra la escuela atacada ni víctimas del ataque. Foto: MarenHumburg, CC BY-SA 4.0. Sin recorte.

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