
Esta es la otra cara de nuestras guías para trabajadores: el despido también se sufre desde el lado que firma. Y los números son tozudos: con un salario medio español de 28.050 euros brutos al año, un despido declarado improcedente cuesta 33 días por año trabajado. Para un empleado con 5 años de antigüedad hablamos de unos 12.800 euros de indemnización, más salarios de tramitación si hay despido inmediato mal ejecutado, más costas si el abogado del trabajador las gana. Un error de procedimiento convierte un despido objetivo de 20 días en uno de 33: la diferencia para ese mismo empleado son unos 5.000 euros. Aquí va lo que cuesta cada fallo y cómo no cometerlo.
El mapa de costes real
Despido procedente (objetivo o disciplinario bien ejecutado): 20 días por año (objetivo) o 0 días (disciplinario). Con el sueldo medio: unos 7.700 € por cada 5 años en el objetivo.
Despido improcedente: 33 días por año, tope 24 mensualidades. Mismo empleado: unos 12.800 €. Y la improcedencia la decide un juez si la empresa no la reconoce: añade meses de juicio y posibles costas.
Despido nulo (discriminatorio o vulnerando derechos fundamentales): el peor escenario: readmisión obligatoria más todos los salarios dejados de cobrar desde el despido. Con un juicio a 8 meses vista, son 8 mensualidades extra además de readmitir. Es la ruina silenciosa de muchas pymes y casi siempre llega por desconocimiento: despedir durante una baja, una maternidad o justo después de una reclamación del trabajador.

Los 5 errores que más dinero cuestan
- Despedir de palabra o por WhatsApp. El despido debe ser por escrito y con requisitos formales. Sin carta, el despido nace cojo y la improcedencia está casi servida.
- Confundir disciplinario con objetivo. Despedir «por rendimiento» con carta disciplinaria pero sin pruebas disciplinarias acaba en 33 días. Si es económico u organizativo, vía objetiva y 20 días: bien documentado.
- No poner a disposición la indemnización y el finiquito. En el objetivo, la indemnización simultánea es requisito formal; saltárselo es un camino clásico a la improcedencia.
- Despedir en momentos protegidos. Embarazo, maternidad/paternidad, reducción de jornada, baja médica reciente: la presunción judicial es de nulidad salvo prueba fortísima. Si hay duda, espera o documenta el motivo con independencia total.
- Improvisar el cálculo. El finiquito incluye vacaciones no disfrutadas, pagas extra devengadas y preaviso no dado (15 días en el objetivo). Un finiquito mal calculado genera reclamaciones que la empresa suele perder por completo.
El procedimiento correcto, resumido
Caso objetivo: carta con causa concreta y fechada, indemnización de 20 días simultánea, preaviso de 15 días (o su pago), finiquito completo y asistencia letrada en el acto de conciliación si el trabajador pica. Coste de hacerlo bien: una tarde de asesoría. Coste de hacerlo mal: la tabla de arriba.
La regla de oro
Ningún despido urgente es tan urgente como para saltarse la forma. En 20 años de jurisprudencia, la forma es lo que decide: el motivo real casi nunca llega a debatirse si el procedimiento ya está roto. Si dudas entre despedir hoy o documentar una semana más, documenta. Es la semana más barata que puedes comprar.
Fuentes: Estatuto de los Trabajadores (arts. 49-56); EAES 2023 (INE) para el sueldo medio de referencia; jurisprudencia del Tribunal Supremo en materia de improcedencia y nulidad. Cifras de ejemplo calculadas con nuestra calculadora de finiquitos.