Los demócratas controlarán las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos, según las proyecciones de NBC News y Associated Press consultadas a las 08:32 de este miércoles, hora peninsular española. El escrutinio continúa: son adjudicaciones informativas de las contiendas, no resultados certificados por las autoridades electorales.
El cambio afecta al centro de poder con el que Donald Trump deberá negociar durante los dos últimos años de su mandato. Una mayoría demócrata en ambas cámaras puede dificultar su programa legislativo y reforzar la investigación de su Administración. No significa, sin embargo, que los demócratas asuman la presidencia ni que puedan convertir por sí solos todas sus propuestas en ley.
Una mayoría en las dos cámaras, con carreras aún abiertas
NBC mantiene su proyección de control demócrata del Congreso en un artículo actualizado a las 08:27. AP publicó a las 08:13 una actualización en la que también atribuye al partido el control de la Cámara de Representantes, además del Senado. La conclusión sobre las mayorías no equivale a que todas las carreras estén resueltas ni a que se conozca ya el tamaño definitivo de cada grupo parlamentario.
La diferencia importa: una mayoría estrecha y otra con margen producen capacidades de negociación distintas. El resultado de las carreras pendientes determinará cuánto dependerán los dirigentes de su propia disciplina interna y de acuerdos con miembros del otro partido. Por ese motivo, esta información no fija un reparto final de escaños mientras el recuento sigue abierto.
Texas explica el alcance del cambio en el Senado
Una de las victorias que sustentan el vuelco es la de James Talarico frente al republicano Ken Paxton en Texas, adjudicada por AP. La agencia la describe como la primera victoria demócrata en una elección de ámbito estatal allí en más de treinta años. Talarico se convertirá, según esa proyección, en el primer senador demócrata de Texas desde 1993.
El resultado tiene una dimensión que supera ese escaño. Texas era un territorio que Trump había ganado con una ventaja de dos dígitos en las presidenciales de 2024, recuerda AP. La agencia también adjudica a los demócratas victorias senatoriales en estados como Kansas y Carolina del Sur. No se trata, por tanto, únicamente de conservar sus posiciones habituales: han ganado contiendas en territorio de fuerte implantación republicana.
Talarico, legislador estatal y antiguo profesor, centró su campaña en el coste de la vida, según la crónica de AP. Su victoria permite observar una de las claves de estas elecciones sin convertir un caso estatal en una explicación automática de todo el país.

El coste de la vida y la demanda de control a Trump
Los sondeos de votantes ayudan a describir el clima de la elección, pero no sustituyen al recuento. En el AP Voter Poll, alrededor de tres cuartas partes de los consultados calificaron la economía como poco buena o mala. Aproximadamente ocho de cada diez señalaron que la inflación había provocado dificultades económicas graves o moderadas en sus hogares.
La encuesta de salida de NBC ofrece otro indicador: el 43% dijo que una de las razones de su voto era expresar oposición a Trump. Además, el 71% consideró insuficiente el control del Congreso sobre el presidente. Son respuestas de encuestas distintas, no porcentajes que deban sumarse ni una prueba de que todos los votantes demócratas compartan una sola motivación.
AP añade un matiz: la victoria no convierte al Partido Demócrata en una organización ampliamente popular. Algo menos de la mitad de los encuestados tenía una opinión favorable de él. El descontento con los republicanos y el respaldo a la alternativa no son necesariamente lo mismo.
Qué podrá hacer el Congreso y qué seguirá dependiendo de Trump
El control de ambas cámaras dará a los demócratas capacidad para ordenar su agenda parlamentaria y promover investigaciones. NBC y AP recogen planes de mayor supervisión sobre la Administración, sus decisiones migratorias y los intereses económicos de la familia presidencial. Esos planes son prioridades políticas anunciadas, no conclusiones judiciales ni irregularidades demostradas por la victoria electoral.
El Senado tiene, además, una función propia en la aprobación de nombramientos presidenciales, incluidos los jueces del Tribunal Supremo. La Constitución exige su intervención para esos cargos. Una mayoría contraria al presidente puede rechazar candidatos o condicionar su confirmación; eso no supone que exista ya una vacante ni que esté decidido el desenlace de una nominación futura.
La capacidad legislativa tiene otro límite: Trump conserva el veto. La Constitución permite al Congreso superarlo con mayorías de dos tercios en ambas cámaras. Controlar las dos cámaras por mayoría no equivale a alcanzar ese umbral. El nuevo reparto puede frenar iniciativas presidenciales, pero también obligará a los demócratas a negociar si quieren aprobar leyes frente a su oposición.
Tampoco una mayoría parlamentaria basta para destituir al presidente. La Cámara puede formular una acusación de impeachment, pero una condena en el Senado requiere dos tercios de los miembros presentes. Confundir mayoría electoral con destitución automática exageraría el alcance del resultado.
El relevo de poder parlamentario llegará en enero
El cambio no se ejecuta en la mañana posterior a la votación. La Vigésima Enmienda de la Constitución establece que los mandatos de senadores y representantes terminan y sus sucesores comienzan al mediodía del 3 de enero. El horizonte de este relevo es, por tanto, enero de 2027, no este miércoles de noviembre.
Hasta entonces seguirá actuando el Congreso saliente. NBC señala que los republicanos podrían intentar avanzar parte de su agenda durante ese periodo. También quedan por resolver las decisiones de liderazgo: Hakeem Jeffries aparece como candidato a presidir la Cámara de Representantes, pero la elección formal de su presidente no se confunde con las proyecciones de esta noche electoral.
Trump acepta los resultados, pero conserva herramientas de bloqueo
Según AP, Trump declaró a Fox News que aceptaría los resultados, aunque rechazó interpretarlos como una derrota personal. También atribuyó las pérdidas a que él no figuraba en la papeleta y anticipó su disposición a vetar legislación demócrata. La reacción apunta a una convivencia institucional difícil, no a un traspaso de la Casa Blanca.
La siguiente fase exige separar lo conocido de lo pendiente: NBC y AP coinciden en el control demócrata de ambas cámaras; el margen final de esas mayorías todavía depende del escrutinio. Sus efectos sobre leyes, nombramientos e investigaciones llegarán con el nuevo Congreso y con las decisiones que adopten sus miembros. El resultado cambia el equilibrio de Washington. No permite dar por aprobadas políticas que aún tendrán que negociarse.

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