Burkina Faso, Malí y Níger han construido una alianza propia después de romper con la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, la CEDEAO. La AES combina defensa, diplomacia y proyectos de integración, mientras refuerza sus relaciones con Rusia. Te explicamos quién la forma, qué ha cambiado y por qué un nuevo socio militar no resuelve por sí solo la inseguridad del Sahel.
¿Qué es la AES y qué países la forman?
Las siglas proceden del francés Alliance des États du Sahel, Alianza de Estados del Sahel. Sus miembros son Burkina Faso, Malí y Níger, tres países vecinos gobernados por autoridades militares. No representa a todos los países de la franja saheliana ni es otra denominación de la Unión Africana.
La alianza nació con la Carta de Liptako-Gourma, adoptada el 16 de septiembre de 2023. Según el Ministerio de Finanzas de Níger, su objetivo inicial era establecer una arquitectura de defensa colectiva y asistencia mutua. La cooperación se amplió después a la diplomacia y al desarrollo.
El siguiente salto llegó el 6 de julio de 2024, cuando los dirigentes de los tres países adoptaron en Niamey el tratado que creó la Confederación AES. El comunicado de aquella cumbre recoge también la coordinación diplomática y una fuerza conjunta. Formar una confederación no significa que hayan desaparecido sus Estados, sus gobiernos o sus fronteras.
¿Por qué salieron de la CEDEAO?
La ruptura se produjo en un contexto de enfrentamiento entre las autoridades militares y la organización regional. En el comunicado fundacional de la confederación, los dirigentes de la AES acusaron a la CEDEAO de imponer sanciones ilegítimas y de amenazar a un Estado soberano. Esa es la justificación de los firmantes, no una conclusión jurídica que debas dar por probada.
La retirada se hizo efectiva el 29 de enero de 2025, según confirmó la propia CEDEAO. Es importante distinguir esa fecha del anuncio de salida realizado un año antes. La pertenencia a una organización regional no termina necesariamente el día en que un Gobierno comunica su intención de abandonarla.
La separación tampoco supuso borrar de inmediato todos los vínculos cotidianos. La CEDEAO anunció disposiciones transitorias para reconocer documentos de viaje, mantener el tratamiento comercial de bienes y servicios y permitir determinados derechos de circulación, residencia y establecimiento hasta nuevo aviso. Eran medidas para evitar una ruptura brusca en la vida de las personas y los negocios.
¿La ruptura con los vecinos es definitiva?
Salir de la CEDEAO no equivale a dejar de negociar con ella. El 17 de octubre de 2026, representantes de ambas partes se reunieron en Dakar en la primera sesión del diálogo ministerial sobre cooperación. El comunicado conjunto sitúa la buena vecindad, la soberanía y el bienestar de las poblaciones entre los principios de la futura relación.
Las dos partes acordaron crear grupos de trabajo temáticos para preparar un acuerdo marco de cooperación. A 3 de noviembre, ese comunicado es un paso de negociación, no la prueba de que el acuerdo marco ya esté terminado ni de que los tres países hayan regresado a la organización. El calendario de la siguiente reunión debía fijarse por vía diplomática.

¿Qué papel tiene Rusia?
El acercamiento tiene una dimensión política y militar. El Gobierno de Malí informó de una segunda sesión de consultas entre los ministros de Exteriores de la AES y Rusia celebrada en Niamey el 8 de julio de 2026. Su relato destacó la cooperación militar, el desarrollo económico y comercial y el refuerzo de las capacidades de la fuerza unificada de la confederación.
Rusia ofrece a estas autoridades un socio alternativo en un momento de distanciamiento respecto a sus antiguos interlocutores occidentales. La cooperación incluye formación, equipos y apoyo político, según la información publicada por Deutsche Welle sobre esa reunión. Las declaraciones de respaldo no permiten medir por sí solas cuánto material se ha entregado o qué resultados ha conseguido.
También conviene no llamar «Wagner» a cualquier presencia rusa como si nada hubiera cambiado. Los análisis actuales distinguen el Africa Corps de la estructura anterior de Wagner. En septiembre, un análisis de IPS Journal, publicado por la Fundación Friedrich Ebert, cuestionó que esa nueva dependencia militar estuviera dando a las autoridades sahelianas la seguridad prometida. Es una valoración del autor, no un balance oficial de operaciones.
¿La alianza ha acabado con la violencia?
No hay base para confundir la creación de instituciones o una fuerza común con el final de la crisis. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU expresó en mayo de 2026 su preocupación por las consecuencias para la población de los ataques coordinados de grupos armados en varias localidades de Malí los días 25 y 26 de abril. Señaló víctimas civiles y personas obligadas a abandonar sus hogares.
El informe del experto independiente sobre Malí publicado en febrero de 2026, que cubre de abril a noviembre de 2025, describe además un deterioro de los derechos humanos y del espacio cívico. Entre las decisiones que cuestiona figuran la prohibición de partidos y la cancelación del proceso hacia unas elecciones democráticas. Son periodos y conclusiones sobre Malí: no deben convertirse sin más en una estadística conjunta de los tres países.
La seguridad exige mirar también qué ocurre con los civiles y cómo se investigan los abusos. Un Gobierno puede presentar victorias militares y, al mismo tiempo, seguir afrontando ataques, desplazamientos y restricciones políticas. La evaluación de la AES necesita esas dos escalas, no solo la foto de sus cumbres.
¿Qué hay que seguir a partir de ahora?
Los hitos concretos serán el contenido del futuro acuerdo con la CEDEAO, la capacidad efectiva de coordinación de las fuerzas nacionales y la evolución de las garantías políticas y de los derechos humanos. En el plano exterior, importará distinguir los compromisos anunciados por Rusia de las entregas y actuaciones que puedan documentarse.
Para entender la AES, la pregunta no es únicamente de quién se alejan sus dirigentes. Es qué cambia para quienes cruzan las fronteras, venden sus productos o necesitan seguridad en su localidad. Ahí se medirá la distancia entre el proyecto de soberanía que proclaman y sus resultados.
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Fuentes: Comunicado de la cumbre de Niamey de 2024; Ministerio de Finanzas de Níger: origen y objetivos; CEDEAO: retirada y medidas transitorias; Comunicado conjunto CEDEAO-AES de octubre de 2026; Gobierno de Malí: consultas con Rusia; Deutsche Welle: cooperación con Rusia; IPS Journal: análisis de la dependencia de Rusia; ONU: civiles afectados en Malí; ONU: informe del experto independiente sobre Malí.

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