
Cada noche electoral se repite la misma conversación: «¿cómo puede ser que con un 15 % de los votos tengan 3 escaños y con un 14 % tengan 1?». La respuesta es un sistema de reparto de 1878, ideado por un jurista belga, que decide quién gobierna España. Se explica con una división y media página. Vamos allá, y luego lo pruebas tú con nuestro simulador.
La mecánica, sin fórmulas
Imagina una provincia que reparte 5 escaños y en la que votan cuatro partidos:
- Partido A: 480.000 votos
- Partido B: 330.000 votos
- Partido C: 180.000 votos
- Partido D: 90.000 votos
La ley d’Hondt hace una única cosa: divide los votos de cada partido entre 1, 2, 3, 4 y 5, y luego asigna los 5 escaños a las 5 cifras más altas de toda la tabla:
| Divisor | A | B | C | D |
|---|---|---|---|---|
| 1 | 480.000 | 330.000 | 180.000 | 90.000 |
| 2 | 240.000 | 165.000 | 90.000 | 45.000 |
| 3 | 160.000 | 110.000 | 60.000 | 30.000 |
| 4 | 120.000 | 82.500 | 45.000 | 22.500 |
| 5 | 96.000 | 66.000 | 36.000 | 18.000 |
Las cinco cifras más altas (en negrita): 480.000 (A), 330.000 (B), 240.000 (A), 180.000 (C), 165.000 (B). Resultado: A se lleva 3 escaños, B se lleva 2, C se lleva 1 y D, ninguno.
Ya está. Eso es todo el misterio. Fíjate en el detalle que decide elecciones: el quinto escaño fue para B con 165.000 «puntos» (sus votos divididos entre 2), por delante de los 160.000 de A (sus votos entre 3). Un puñado de votos habría cambiado ese escaño.
Por qué beneficia a los grandes (y por qué en España, más)
Dos razones, y solo una es culpa de d’Hondt. La primera: al dividir, los partidos pequeños concentran sus cifras altas en pocas filas y se quedan fuera en provincias con pocos escaños. La segunda, y decisiva en España: la circunscripción es la provincia, y hay provincias con 2, 3 o 4 escaños. En una provincia de 3 escaños solo cuentan las cifras entre 1 y 3: el tercer partido necesita muchísimo apoyo para rascar el último escaño. Por eso el mismo porcentaje de votos da resultados distintos en Madrid (37 escaños) que en Soria (2).

Además hay una barrera legal previa: quedan fuera del reparto los partidos con menos del 3 % de los votos válidos en la circunscripción.
El experimento que puedes hacer tú
Con los datos reales de 2023 en tu provincia (los publica el Ministerio del Interior, acta a acta), prueba en nuestro simulador: ¿qué pasa si el partido que votaste saca 10.000 votos más? ¿Y si dos partidos pequeños se hubieran presentado juntos? En provincias medianas, una coalición que suma votos separados suele ganar 1 o 2 escaños «de la nada»: no es truco, es aritmética.
Esto explica también el dato que más confunde de las encuestas: un partido puede subir 2 puntos en voto nacional y no moverse en escaños, o subir 0,3 y ganar 6. Los sondeos miden votos; d’Hondt cobra en escaños, provincia a provincia. Por eso nuestro hub de encuestas del 29N muestra siempre la horquilla de escaños y no solo el porcentaje.
Lo que d’Hondt no es
No es una conspiración contra ningún partido concreto: es neutral en el sentido de que favorece al que tenga más votos concentrados en circunscripciones medianas y pequeñas, y ese beneficio ha cambiado de dueño varias veces en la democracia española. Tampoco es el sistema más proporcional ni el menos: es una elección de diseño con efectos conocidos. La UE no exige ninguno; cada país elige el suyo. Si algún día se debate cambiarlo, este artículo seguirá aquí para que el debate sea con números y no con consignas.
Fuentes: LOREG (arts. 163 y ss.); resultados oficiales por provincia, Ministerio del Interior. Ejemplo numérico propio con cifras redondas para legibilidad.