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El abogado general del TJUE abre la puerta a que los medios cobren por las noticias que usa Gemini

El abogado general del Tribunal de Justicia de la UE considera que las respuestas de chatbots como Gemini pueden infringir los derechos de los editores de prensa si reproducen de forma reconocible sus artículos. Su opinión no es vinculante: la decisión corresponde a los jueces, que ahora deliberan.



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El pulso entre la prensa y los chatbots que resumen sus artículos ha dado un giro este martes en Luxemburgo: el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), Maciej Szpunar, ha concluido que un chatbot como Google Gemini puede vulnerar los derechos de los editores de prensa cuando recupera sus artículos en tiempo real y los reutiliza para responder a los usuarios.

La opinión de Szpunar no es una sentencia ni obliga a los jueces, que ahora empiezan a deliberar. Si el tribunal la sigue, los medios de toda la UE, incluidos los españoles, ganarían un argumento jurídico de peso para exigir compensaciones por el uso de su trabajo.

El caso húngaro

Todo arranca en Hungría. Like Company, una empresa que opera varios portales de noticias, demandó a Google ante el Tribunal Regional de Budapest porque, según sostiene, Gemini reprodujo y puso a disposición del público artículos suyos entre junio de 2023 y mayo de 2024. El juez húngaro paralizó el procedimiento y envió cuatro preguntas prejudiciales al TJUE: dos sobre el entrenamiento de los modelos y dos sobre las respuestas que el chatbot da a sus usuarios.

Gemini, como otros chatbots actuales, usa una técnica llamada generación aumentada por recuperación (RAG): cuando le preguntas por la actualidad, rastrea la web en ese momento, lee artículos de prensa y construye la respuesta con ellos. Ese es el mecanismo que estaba en disputa.

Las cuatro preguntas del juez húngaro cubren el ciclo completo: dos se refieren al entrenamiento de los modelos (si usar artículos para entrenar una IA vulnera el derecho de reproducción del editor o queda amparado por la excepción europea de minería de textos y datos) y dos a las respuestas del chatbot (si pueden vulnerar el derecho de reproducción o el de comunicación pública).

El test de dos condiciones

Szpunar separa con nitidez los dos terrenos. Sobre el entrenamiento de los modelos, recomienda declarar inadmisibles las preguntas: no hay pruebas de que los artículos de Like Company se usaran para entrenar Gemini y, en su criterio, entrenar un modelo no es un "uso en línea" de publicaciones de prensa. Además, apunta que, por regla general, el entrenamiento está permitido por la excepción europea de minería de textos y datos.

Fachada de la sede del Tribunal de Justicia de la UE en Luxemburgo
Fachada de la sede del Tribunal de Justicia de la UE en Luxemburgo. Foto: FrDr / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Sobre las respuestas, en cambio, sí ve posible infracción. Y fija dos condiciones para que se dé. La primera: que el chatbot haya accedido al artículo de forma ilícita, por ejemplo saltándose un muro de pago u otras medidas técnicas antirrastreo. La segunda, y más relevante: que la respuesta no se limite a contar los hechos, sino que reutilice la forma de expresión del artículo original de manera reconocible, hasta el punto de que el usuario ya no necesite leer la publicación.

Ese matiz es clave. El derecho de los editores no protege las noticias en sí (los hechos son de todos), sino la forma concreta en que se cuentan, que es donde está la inversión del medio. Con este criterio, una respuesta que se limite a parafrasear los hechos quedaría en principio al margen de la infracción; el riesgo aparece cuando el chatbot reutiliza la forma del trabajo del redactor y sustituye la visita al original. La apreciación de cada caso concreto correspondería, en todo caso, a los jueces nacionales.

El abogado general añade otra pieza importante: la responsabilidad recae sobre el proveedor del chatbot cuando esos usos forman parte de su modelo de negocio o cuando no ha puesto medidas adecuadas para evitarlos. Es decir, Google no podría escudarse en que "el modelo lo hizo solo".

La opinión también cubre el derecho de puesta a disposición del público: para Szpunar, ese derecho se infringe por regla general cuando la forma de expresión del artículo original es sistemáticamente reconocible en las respuestas del chatbot a preguntas de los usuarios relacionadas con la noticia.

Qué cambia para los medios

La base legal del caso es el artículo 15 de la directiva europea de derechos de autor de 2019, la norma que creó el derecho de los editores de prensa sobre el uso en línea de sus publicaciones. Hasta ahora, ese derecho se había peleado sobre todo en el terreno de los agregadores y las redes sociales. La opinión de Szpunar lo traslada ahora al terreno de la IA generativa.

Para los medios, el escenario práctico es claro: si el tribunal confirma esta doctrina, las editoriales podrían reclamar compensaciones cuando un chatbot reproduzca sus artículos de forma sustitutiva, y las tecnológicas tendrían un incentivo fuerte para firmar acuerdos de licencia en lugar de litigar país por país. Para el usuario, el efecto visible sería más lento: los chatbots podrían empezar a enlazar más y resumir menos, o a limitar sus respuestas sobre medios que no tengan acuerdo.

La opinión no es vinculante. Los jueces del TJUE deliberan ahora y dictarán sentencia más adelante. Después, el caso volverá al tribunal húngaro, que deberá aplicar la doctrina al caso concreto de Gemini y Like Company. Si el tribunal respalda a su abogado general, el fallo definirá hasta dónde puede llegar la IA cuando construye sus respuestas sobre el trabajo de la prensa.

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Fuentes: nota de prensa del TJUE nº 155/26, 3 nov 2026 (curia.europa.eu, PDF oficial cp260155en.pdf); opinión del abogado general Szpunar en el asunto C-250/25 Like Company.

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