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Cómo detectar un deepfake en 30 segundos con el móvil

Con la campaña del 29N en marcha, los vídeos falsos de políticos ya circulan por los grupos. La buena noticia: no necesitas software forense para el primer filtro. Este es el chequeo de 30 segundos que usamos en la redac

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Un software de reconocimiento facial analiza un rostro: la misma tecnología que genera deepfakes.
Un software de reconocimiento facial analiza un rostro: la misma tecnología que genera deepfakes. Pete Woodhead, Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

Con la campaña del 29N en marcha, los vídeos falsos de políticos ya circulan por los grupos. La buena noticia: no necesitas software forense para el primer filtro. Este es el chequeo de 30 segundos que usamos en la redacción antes de cualquier análisis técnico. Falla a veces (los deepfakes mejoran cada mes), pero para el 90 % de lo que circula hoy basta.

Los 30 segundos, paso a paso

Segundos 0-10: la fuente, no el vídeo. Antes de mirar el contenido: ¿quién lo publicó primero? Pulsa el perfil original, no el reenvío. Si el vídeo de «Sánchez confesando» o «Feijóo anunciando» viene de una cuenta creada hace tres días con 40 seguidores, ya tienes la respuesta. El contenido auténtico de un político nacional existe en los canales oficiales: compara con el canal verificado. Si solo existe en reenvíos de WhatsApp, casi seguro es falso.

Segundos 10-20: boca y bordes. Pon el vídeo a pantalla grande y mira dos sitios: los labios (¿coincide perfectamente el movimiento con cada sílaba? el desfase mínimo es el fallo más común) y el borde de la cara contra el pelo y el fondo (parpadeos, bordes borrosos, una barba que «flota»). La iluminación de la cara suele ser plana y distinta a la de la escena.

Segundos 20-30: el sentido común armado. Pregúntate: si esto fuera real, ¿estaría solo en mi grupo? Una declaración bomba de un candidato la tendría RTVE en diez minutos. Busca la frase literal entre comillas en Google: si solo aparece en redes, es humo. Y con el audio, la prueba infalible del coste cero: los audios clonados suelen sonar metálicos en las pausas y «planos» en las emociones; una voz que dice algo indignante con tono de locutora de GPS es sospechosa.

Ameca, un robot humanoide de Engineered Arts.
Ameca, un robot humanoide de Engineered Arts. Foto: Willy Jackson / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Cuando el filtro no basta: los tres escalones

  1. Búsqueda inversa de fotogramas: captura un frame del vídeo y búscalo en Google Imágenes o TinEye; muchos deepfakes montan cara nueva sobre vídeo viejo y el original aparece (nuestra guía de búsqueda inversa, al lado).
  2. Buscar quién lo ha verificado ya: Newtral, Maldita, AFP y EFE Verifica tienen equipos dedicados; si el vídeo lleva días circulando y es relevante, alguien ya lo ha analizado.
  3. Mándanoslo: el WhatsApp de la redacción existe para esto. Lo analizamos con herramientas de detección y, si procede, entra en el recopilatorio de bulos del 29N con su veredicto.

La regla por encima de la técnica

El filtro técnico mejorará y empeorará en oleadas; la regla que nunca caduca es esta: si un vídeo confirma exactamente lo que ya pensabas de alguien, verifícalo dos veces. El deepfake no ataca tus ojos: ataca tu confirmación. El objetivo de quien lo fabrica no es que creas el vídeo; es que lo reenvíes sin mirar.


Metodología propia de redacción, alineada con las guías públicas de verificación de Maldita.es y AFP Factual. Ejemplos reales con capturas en la versión publicada.